Tiempos revueltos
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Hoy me he levantado bastante revuelto, ya que he tenido un sueño poco agradable. Estaba soñando con mi amor platónico de toda la vida. Resulta que iba andando por la calle y ella iba con su hermana a casa de sus padres, entonces decido ponerme las gafas de sol a modo de venganza, ya que cuando yo le veía por la calle antiguamente y me quedaba mirándola fijamente, ella se ponía las gafas de sol para que no le viera. En el sueño cuando me ve a mí sacarlas, intenta esquivarme, junto con su hermana, para que no le encuentre, pero al final del sueño consigo encontrarle, yendo a casa de sus padres, en el baño, como peinándose después de salir de la ducha. Como en mi casa las paredes son como de papel, he oído a algún vecino ducharse por la mañana, porque oía el agua, y luego he pensado que habrá sido eso lo que me ha interferido en el sueño. 

Además del sueño tan agridulce que he tenido, hoy, supuestamente, íbamos a ir de excursión, mi padre y yo, a Urederra, pero estoy un poco bloqueado estos días y otra vez con fobias. Además le sumas lo de mi psicoterapeuta Frades, que me dice que me tengo que abrir más para estar limpio, y eso hace que me agobie aún más y me bloquee porque es un sí quiero, pero sacar todo a la luz me agobia. Es como si a la primera que diga algo, se vaya a reír de mí. 

Como sé que os gusta más cuando hablo de recuerdos que de este tipo de rollos que suelto a veces, que son un poco personales, ahí va un recuerdo de una vez en Bakio, estando yo en una mala racha, que el día anterior había molestado tanto a mi familia, de lo mal que me sentía conmigo mismo que era mi manera de descargar la tensión, y al día siguiente me desperté para desayunar, mientras mis hermanos estuvieron montando la manguera para coger y flash, mojarme entero, cosa que saben perfectamente que no me gusta el agua y recién levantado, menos todavía. Me llevé un cabreo de los míos y a la vez llorando de lo mal que me sentó, pero no tuve más remedio que aguantarme. 

También recuerdo que mi abuela Maribel dejó acampar a unos chicos de Mallorca que venían a coger olas, ya que las olas de allí no eran muy buenas y casualmente ellos estaban ese mismo día del manguerazo, y se rieron, cosa que les oí comentar cuando bajaron por la cuesta del caserío. 

Y ahora que estoy escribiendo le oigo cantar en voz alta, a diestro y siniestro, a la de la limpieza de casa, cosa que también yo hacía en el caserío, me levantaba y me ponía los auriculares con mi portátil para estudiar, y cantaba en alto. Uno de los días tuvo que bajar mi hermano Miguel para que dejase de montar tanto escándalo. 

Las opiniones en los comentarios del post. Y gracias por leerme.

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