Este semana, que estoy sin trabajo, ha sido bastante completita.

Estoy haciendo un curso de fotografía por las tardes que me gusta mucho por el ambiente que hay en la Fotográfica de gente que hace mucho que no ves y ahora resulta que son profes. Y de poder contarles y hablar con ellos. También estoy metido en un proyecto personal de imprimir en 3D una pieza para una cámara analógica de formato medio a la que tengo bastante cariño porque me la dio el padre de una cuñada mía y, aunque parezca mentira, a mí me duele un poco, pero bueno, en el sentido de que esa cámara era de su abuelo y yo como no soy familiar es como si tuviera algo en mis manos, algo de valor histórico. De hecho hice un curso para aprender a manejarla que me vino como anillo al dedo.

Otra cosa de la que estoy orgulloso es que el sábado vinieron mis sobrinas a comer a casa y me siento feliz, porque se me cae la baba. Creo que ya no me voy a dejar barba por una buena temporada , ya que los niños, al no verte el rostro, te tienen miedo y me la he quitado  aparte de por eso, porque tenía impétigo, que es una infección en la piel y es contagioso. 

Hoy ha venido a comer a casa mi hermano Borja y esta foto que pongo es Eibar, que es donde él trabaja pero no es ese lugar exacto. Esta foto está hecha cerca del campo de fútbol de Ipurua. El caso es que es el único que me llama para quedar con mis hermanos o para hacer planes.

Creo que un pequeñas vacaciones de trabajo no me están sentando nada mal. 

Además el viernes fui a ver el concierto de Matilda, el grupo donde toca mi coach del trabajo. Lo pasé bastante bien. Yo le decía, medio en broma medio en serio, que en una canción que empieza flaqueando la voz, siempre había creído que decía “pakea dago”, y ella me dijo que cuando cantó esa frase me miró a mí. Me lo dijo después del concierto. 

Recuerdo estar todo el rato mirando hacia la puerta para ver si veía a Alex, que es como si fuese mi jefe en el trabajo, y como siempre digo, cuando le veo se me pone cara de felicidad.

Aparte de todo esto, también estoy feliz porque mi padre ha arreglado su vieja cámara analógica. A base de insistir y después de llegar a un acuerdo con él, me la he ganado. Bueno, me la ha prestado. Pero yo sé, por lo que veo, que él no seguirá haciendo fotos analógicas.