Este sábado lo hemos pasado “pipa” en Bakio. Ha sido un día redondo. Hemos tenido barbacoa y hemos hecho muchas risas, como siempre.
Cada vez que vamos a la casa de mi tía Teresa nos tratan como a estrellas de cine. Hemos comido en la terraza unas chuletillas de cordero de lujo, hechas por el gran chef, mi tío Alex, que estaban brutales no, lo siguiente. Como cabe esperar mis padres y mis tíos también esta vez han terminado jugando al Conti.
La verdad que cada vez que voy a Bakio tengo muchos recuerdos de mi niñez. Desde cuando nos daban dinero e íbamos a la tienda de chuches del puerto, aunque en realidad Bakio no tiene puerto, pero le llaman el puerto porque allí hay una rampa por donde echan los barcos a la mar. Suele haber gente que trae barcas de remos pequeños y los bajan y los suben por esa rampa, ya que Bakio no es seguro para fondear barcos porque es mar abierto.
A cuenta del mar y la playa, recuerdo al señor del “barqui barqui” que cantaba “al barqui barqui”. Era un señor moreno con sus pantalones vaqueros que venía todos los veranos. Éramos pequeños y recuerdo que el tío de mi madre, Luis, le compraba toda la bandeja y el pobre hombre tenía que ir a por más barquillos y patatas, después de recorrerse toda la playa con el calor que hacía.
También me viene a la cabeza cuando no era verano y queríamos bajar a la U. Le llamamos así porque la rampa de patinaje tiene forma de U y recuerdo que al que le caía el marrón siempre era a mi tío Pepe. Nos llevaba en un Ford Scorpio que había sido de mi abuelo y gritabamos por la ventanilla del techo, todo emocionados, para que se enterase todo el pueblo que íbamos a la U, como si fuéramos los más guays del pueblo y quisiéramos impresionar a todo aquel que nos veía al pasar.
Y ya de más mayor recuerdo ir con casi todos mis tíos a Atxulo, un lugar del que solían hablar mucho. Es una cueva a nivel del mar que está camino de San Juan de Gaztelugatxe y la primera vez que fui también venía mi primo Gaizka, que por aquel entonces era muy pequeño. Como le gustaban mucho los piratas, le decíamos, en broma, que íbamos en busca del tesoro. Estuvo por toda la cueva mirando a ver si encontraba el tesoro. Y con estas anécdotas me despido hasta la próxima.