Quinto Real, segunda parte
4.5 (4)

Ahora escuchando a Keith Jarrett, su famoso concierto de Colonia (The Köln Concert) en Alemania, en mi equipo de música, que al escuchar este concierto tan emblemático me ha inspirado un sueño que he tenido. Era Navidad en casa de mis Aitites y veo un piano y digo: voy a probar a ver si soy capaz de tocar The Köln Concert, pero como veo que no puedo pregunto en voz alta si alguno sabría hacerlo, y se levanta de la mesa mi primo Fernando y se pone a tocarlo, y yo, por supuesto, alucinando, y así me he levantado de la cama, con este sueño tan maravilloso. 

Ayer volvimos a Quinto Real, pero esta vez tenía un as en la manga. Mi hermano Miguel me ha dejado un vadeador para meterme a los ríos ya que siempre he querido probar uno. Yo por supuesto que tengo botas de agua, las normales, pero con un vadeador puedes meterte en más sitios, al llegarte hasta más arriba de la cintura, tienes más margen. 

Y dicho esto, me metí por sitios que no podía llegar sólo con botas. La experiencia de momento me ha gustado bastante. Para calcular hasta dónde podía meterme, usaba el trípode de la cámara de fotos como referencia para ver hasta dónde cubría, ya que el trípode extendido a tope no me llega hasta la cintura. Tampoco veía muy bien dónde ponía las patas, aunque el agua estaba limpia. 

Desde donde aparcamos fui río abajo haciendo fotos hasta que llegué a un punto que me cansé y fui volviendo al coche poco a poco. Cuando llegué al coche estuve bastante tiempo esperando a mi padre y tuve la ocasión de hablar con un chico joven que bajaba del monte solo, bastante majo, por cierto, estuvimos un rato hablando de si el río, de la gente que iba allí a ver los pitos, una especie de pájaro carpintero, que venían de todas parte de España, hasta que él se fue en su coche y seguido vino mi padre. La próxima vez tendré que llevar unas llaves del coche, o quedar a una hora fija de vuelta para reencontrarnos, ya que tenía el vadeador húmedo. 

Antes de salir miré, en una app que tengo, el tiempo que iba a hacer y, como sabía que iba hacer frío, me había puesto la ropa de invierno, y también sabía que podía haber algo de niebla, e incluso lluvia. Según íbamos acercándonos al pueblo de Eugi empezó a llover y dice mi padre, si decían que no iba a llover, que iba a hacer bueno. Y le digo: yo ya lo sabía, y me dice: ¿por qué te lo has callado? Porque pensaba que ya lo sabías, y lo mejor es que en Pamplona hacía buen tiempo y 17 grados, sin embargo en Eugi, 10 grados, nublado, y con niebla en los collados. Y mi padre, con camiseta de verano y con el forro puesto, pensando que iba a hacer más calor. 

Y hasta aquí el post de hoy.

Las opiniones en los comentarios del post. Y gracias por leerme.

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