Revisando entre mis archivos, a falta de cámara, me he topado en el disco duro que tenía en casa con esta imagen. Es de las últimas veces que fuimos a indagar por sitios desconocidos, y me recuerda al momento en que en una ocasión en un río, no en éste sino en otro, me caí al agua en pleno invierno y tuvimos que volvernos a casa. O como aquella otra vez que se me cayó la cámara con la funda puesta y por suerte no le pasó nada porque la funda flotaba. No entiendo por qué pero no le pasó nada. También recuerdo las muchas veces que íbamos a los ríos y siempre me quedaba embobado mirando cómo corría el agua. Me daba sensación de tranquilidad y mucha paz. Era como si te quedaras hipnotizado al ver cómo el agua se movía entre las piedras.
En el valle de Arán, junto a la casa que solemos ir hay una cascada de agua, y dormir con ese “run run” es una de las cosas que más me gustan de allí. Y hasta aquí hemos llegado. Esto es todo por hoy.