Nocturnidad y alegría
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Mientras escucho el concierto para violín de Beethoven en mis auriculares pienso en que me puedo considerar un chico con suerte, ya que tengo una familia estupenda, aunque lo haya dicho más de una vez, o también puede ser porque estoy de subidón. Es que estoy contento conmigo mismo, ya que al hacer cosas uno se siente mejor consigo mismo, como, por ejemplo, ir al monte con mi padre, o que vengan tu sobrino con tus cuñadas y hermanos a comer a casa. Vale, no les he hecho mucho caso pero pienso como bien dice mi psicoterapeuta Frades, que sabe leerme bien la cartilla, esa expresión que suele decir mucho mi madre, que tengo mis miedos de no ser aceptado y aportar cosas de valor a la hora de interactuar. Por eso busco mi cobijo en las redes sociales, donde nadie me ve, y puedo ver lo que yo quiera. Por ejemplo, hablar en un grupo de facebook sobre fotografía, o cosas que me gustan. 

Además también estoy contento, aunque lo diga con la boca pequeña, porque creo que aunque le haya mandado muchas veces a tomar puñetas a mi psicoterapeuta, él sí me está ayudando bastante a ver el mundo con otros ojos e interpretarlo de otra manera más consciente, de eso se trata. 

También tengo algunas noticias de pauso berriak, pero va a ser que seguramente me busquen otro sitio, ya que donde trabajaba, que para mí era el paraíso, el sitio idílico, con la pandemia han salido perjudicados en muchas cosas. Así que habrá que adaptarse a los nuevos tiempos, con mucha pena, eso sí, pero es lo que hay. 

Y hasta aquí el post de hoy, que lo he tenido que acortar ya que es bastante tarde y tengo que meterme al sobre. 

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