Navidad en casa

Con esto de la Covid la nochebuena la hemos pasado en casa. He estado con mi hermano Borja y lo hemos pasado muy bien. Ha sido muy cómodo, al estar pocas personas y oirnos bien en el comedor, porque se me hace muy difícil oír las conversaciones cuando hay mucha gente en un sitio cerrado. Creo que, aunque ha faltado todo el glamour del caserío, ha sido una celebración bastante buena y acogedora. Hasta Borja ha decidido dormir en casa con nosotros, y ha sido también un desayuno especial porque hemos vuelto a desayunar y cenar los últimos que convivimos en casa, mi hermano pequeño Borja y yo. 

Aunque yo siga viviendo en casa me hacía ilusión y después de desayunar nos hemos puesto a ver el video que he estado preparando con los villancicos de la familia Ocio Endaya, es decir, de mis primos con sus hijos. La idea, como no, ha sido de la prima Bego Maite, que le va la marcha, y yo me he prestado para montarlo. Al principio no estaba muy seguro de si lo iba a poder terminar de montar o me estaba precipitando, pero ha quedado bastante bien. Alguna cosilla se ha quedado por montar, pero por lo demás, genial. Y ahí que mis padres se han reido viéndolo a carcajada limpia. Y por esa razón tengo que dar las gracias a la familia Ocio Endaya, por haberlo hecho posible. 

Después hemos cogido el coche (de mi padre) mi hermano y yo, y nos hemos puesto rumbo a su casa para que se cambie, ya que no había traído ropa. Y como es Navidad, allí que hemos ido llegando todos a casa de mi padres para abrir los regalos y hacer un pequeño lunch. Al final nos hemos quedado los tres hermanos pequeños con las dos hijas de Juan y Myri, y mis padres. Hemos comido en el comedor que era nuestro antiguo cuarto y, según mi hermano Juan, si esas paredes hablaran habría mucho que contar. 

Recuerdo que cuando dormíamos los tres empezábamos a contar chistes y decir chorradas, y nos reíamos mucho. Lo malo es que no lo podíamos hacer mucho, ya que el cuarto de mis padres estaba pegado al nuestro. Y también recuerdo los gritos milagrosos que mi hermano Juan me pegaba, y yo, cordero, cordero, como dice mi madre, me dormía.

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