Marismas con final feliz
5 (3)

Ayer tuvimos comida familiar en Pobeña, Bizkaia, con la parte de mi padre. Fuimos todos los hermanos y sobrinos, menos mi hermano Borja y su novia Ane, que están en Nueva York. Lo pasamos muy bien. Yo fui en el coche de mi hermano Juan, con sus dos hijas atrás, mientras mi padre iba de copiloto. Al principio el viaje de ida se me hizo un poco duro hasta que les pasamos a Miguel y Teresa y Natalia, mi sobrina, me preguntó cómo sabía que era Miguel. yo le expliqué que por el tipo de coche, el color y porque lleva una pegatina amarilla de bebé a bordo. Así, empezamos a hablar y a jugar. 

Una vez que llegamos a Pobeña y saludé a todos los que estaban ya allí, me fui directo al baño para cambiarme y poder estrenar los filtros nuevos para hacer fotos que me regalaron por mi cumpleaños. Siempre había querido hacer fotos de la marisma, así que me fui, trípode en mano con la bandolera del equipo de fotos, hasta un punto que dije, hasta aquí. Puse el trípode en un altillo de piedras, tras varias pruebas de velocidades de obturación, ya que para mí es nuevo el tema de los filtros. También hice pruebas de poner y quitar filtros hasta que al final conseguí algo, pero poca cosa, aunque lo importante es que me lo pasé muy bien. 

Luego volví hacia el pueblo y me encontré con mi tío Fernando, subiendo hacia casa de mi tío Pepelu y mi tía Bego, que era donde teníamos la comida. Allí limpié el trípode, desmonté los filtros y los guardé. Estuvimos hablando con los primos antes de comer hasta que pasamos todos a las mesas. Hablamos de monte, de coches, de todo hasta la hora del postre. Luego unos se fueron a la playa y otros nos quedamos hablando hasta que ya nos despedimos y nos fuimos. 

Y cómo no, voy a contar una pequeña anécdota de Pobeña. El único que me enseñó a usar el tubo de bucear haciendo snorkel fue mi tío Pepelu. Una vez que fuimos por la marisma de Pobeña, hasta vino mi prima Bego Maite, fuimos buceando hasta unas rocas enfrente del puente que baja a la playa y allí empezó a formarse una buena corriente de agua. Los socorristas empezaron a pitar y a montar el espectáculo, porque montaron una tirolina y me sacaron a mí de la zona de rocas, al ser yo el más pequeño. Allí estaba todo el mundo mirando desde el puente y desde la orilla de la playa. Ayer me dijo mi tío que si hubiéramos esperado 10 minutos más la corriente se habría ido y que los socorristas lo único que querían era montar el espectáculo en plan vigilantes de la playa, la serie de televisión. 

Y hasta aquí el post de hoy.

Las opiniones en los comentarios del post. Y gracias por leerme.

Gracias por llegar al final. Si te ha gustado, comparte 😉

¡Haz click para puntuar este post!
(Votos: 3 Promedio: 5)

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.