Hoy me he levantado pensando que tenía que hacer algo especial y he decidido ir a la piscina. Como ha sido la primera toma de contacto

después de mucho tiempo pensaba que iba a estar peor. He hecho 6 únicos largos y, aunque sean pocos, me he notado cansado.

Recuerdo cuando iba con dos amigos que me hice en la piscina. En aquella época eran dos estudiantes de psicología que habían venido de fuera. Desde el primer día empezamos a quedar para ir a la piscina. Nos llamábamos unos a otros por un mote. Cada uno tenía el suyo. Uno era Guti, porque se apellida Gutiérrez, y otro Okon, que no sé por qué. Además este último era el más amigo. Yo era MOF de Marcos Ocio Ferrández. La verdad que eran super majos. De vez en cuando quedábamos para ir a sus pisos de estudiantes a ver algún partido en la tele o también para ir al cine. 

En una ocasión fuimos a ver una película de 007, de James Bond. Como no me entretenía mucho la peli, empecé a abrir una chocolatina, que había comprado allí mismo, intentando no hacer ruido, pero me llamaron la atención por el lío que monté, y yo callado como un muerto. Tuve que aguantar toda la película sin decir ni mu y sin moverme. 

También noté lo mucho que me estaba beneficiando físicamente el ir a la piscina a lo largo de todo un año. A mí me gustaba nadar en el mar. Lo que más, ir desde Ondarreta hasta la isla de Santa Clara en mareas vivas y que hiciese sol. Así podías ver el fondo del mar y como los rayos atravesaban el agua llegabas a ver las piedras del fondo, pececitos y mucha vida marina. Llegaba a la isla, me subía andando hasta el faro, me daba una vuelta y volvía a bajar, y otra vez de vuelta a la playa. 

Eso me hizo pensar que si se tiene constancia, uno es capaz de hacer casi todo lo que se proponga, ya que como iba mucho a la piscina y había cogido bastante fondo, podía nadar todo lo que quisiese.