Breve resumen vacacional
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15 días en Bakio y hemos hecho algún plan que otro. Se nos han quedado dos en el tintero, que eran, ir a las rocas de Andiño y encontrar la cascada grande del barranco del infierno, también en Bakio. El primer día le propuse a mi padre, en plan de broma, ir a hacer fotos a Peñas Rojas, en la playa, y me dijo que venía. Yo quería estrenar los filtros nuevos, que me habían regalado por mi cumpleaños, para hacer largas exposiciones, en pocas palabras, que la cámara mantenga más tiempo abierto el obturador, lo que hace que se consiga el llamado efecto seda. 

Aparte de hacer fotos el domingo tuvimos una espléndida comida en el caserío con la familia de mi padre. Allí estuvimos sacando mesas, poniendo mesas, yendo a por las carrilleras que habían encargado…

También estuvieron mis hermanos el finde siguiente, lo pasamos fenomenal con mis sobrinos Mateo y Martín, mis cuñadas Teresa y Ane, y mis hermanos gemelos, más Borja. 

El domingo llegaba de Nueva York, Mary Gail, una amiga americana de mi madre encantadora, y allí estuve intentando dialogar en inglés con las pocas palabras sueltas que sé y con la ayuda de esa maravillosa tecnología que es el traductor de Google. 

Un día mi padre y yo fuimos a hacer fotos por el camino que sale del caserío de al lado y apareció una mujer que nos dijo que aquello era terreno privado, aunque es un sendero balizado y señalizado por el ayuntamiento, también nos dijo que había jabalíes y corzos, para meternos miedo, nada del otro mundo. 

Yo, al ver que nadie en el caserío hacía nada, al día siguiente por la tarde me fui a Askada (Peñas Rojas) a hacer fotos, pero sin nubes, y para eso cogí trípode en mano, cámara de fotos y mis botas de agua. Esa noche comimos unas fajitas buenísimas, el plan típico de Bakio, comer fajitas con mis hermanos. Al día siguiente vinieron a comer mis tíos y tías y luego jugamos a un juego que les regaló a mis padres Mary Gail y que estuvo divertidísimo porque había bastante pique. Al final ganó mi hermano Gabriel. 

El último día fuimos a cenar a La Báscula, un bar nuevo bastante bueno para Bakio, y entre risas y lloros, porque vino la prima de mi madre Sofía, hija de su tío Alfonso, y nos contó cómo murió su madre, y como somos unos sentimentales se nos saltaron las lágrimas. Luego, se vieron arriba y pasamos un buen rato. 

Y hasta aquí el post de hoy.

Las opiniones en los comentarios del post. Y gracias por leerme.

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