Bodorrio en Bilbao. Salimos de casa, esta vez de “como si fuera nuestra segunda casa” desde Bakio, y como siempre tarde.

Casi nos vamos a Donosti por una pequeña equivocación del chofer, pero enseguida nos ponemos rumbo a Bilbao y llegamos al ayuntamiento, que ahí es donde se celebra la ceremonia de mi primo Jon y Paula, su novia. Al llegar tarde y no poder entrar en el salón árabe, no consigo escuchar los discursos por los nervios. Una vez acabada la ceremonia, cómo no, su hermana Ane y mi primo Egoitz (junto con la prima y la cuñada de la novia) les bailan un aurrezku, como ya es costumbre en mi familia. A los gritos de Lander y otros más de “gora ezkonberriak” salimos del ayuntamiento para ver la salida de los novios, ya oficialmente marido y mujer. A golpe de confeti salen del ayuntamiento y ahí es cuando hacemos las fotos de grupos una vez finalizado el trajín de la ceremonia.
Nos dirigimos al Hotel Ercilla,que es donde tiene lugar el banquete y demás. En la puerta del salón ya nos esperan los recién casados para saludarnos. Una vez dentro entrantes y demás, hablando con primos, tios, tias y demás familia, cómo no. Yo, para no desentonar mucho, hablo en euskera con mi primo Lander.
Como le llaman ahora en euskera aho bizi es cuando estás practicando euskera bueno. Y cómo no, con mi primo Egoitz. De tal palo tal astilla. Como su padre contando anécdotas tronchantes y fascinantes, que la verdad, como dice mi madre, te partes la caja con los Jiménez Ocio. Entre risas y más risas entramos en el comedor. Ahí nos esperan una mesas redondas con nombre de montes de Euskal Herria, cómo no, muy típico en los Ocio Cearra, fomentando el deporte de la montaña. A mí me tocó sentarme con mis dos cuñadas. Con Ane, la novia de mi hermano el pequeño Borja y con Myri, la mujer de mi hermano Juan.
Qué mejor sitio para estar en la boda de mi primo, me sentía un privilegiado.Eso sí, he roto la tradición de sentarme al lado de mi otra cuñada Ane, la mujer de mi hermano Gabriel, pero bueno lo hemos pasado bien cada uno en nuestras respectivas mesas.
Antes de empezar a comer encendemos las bengalas a ritmo de música de David Guetta y Avicci, dos djs productores de música de discoteca. Los novios, como no cabe esperar otra cosa, se pasean por todas las mesas y una vez ya en sus puestos vamos al lío, a cenar.
La comida a todos les parece solo correcta, pero a mí, que no estoy acostumbrado a este tipo de eventos, me parece riquísima. Entre plato y plato, y ya es casi la hora del postre, cómo no, mi primo y su mujer, como en todas las bodas, dicen unas palabras de agradecimiento a todos por venir. Nos ponemos rumbo al postre, una vez cortada la tarta entre grititos de “que se besen”. Se dan el beso y empieza la marcha.
Con el baile del novio y la novia con música de Rodrigo Amarante, de la serie de televisión Narcos, queda inaugurado el baile, y ya puestos, vamos a por la barra libre, que es lo que siempre gusta a todos en este tipo de eventos, aparte de pasarlo bien y celebrar algo muy importante junto a los protagonistas del día. Ahí es cuando los de “Donosti”, lo digo porque mis hermanos y yo somos de Bilbao pero vivimos en Donosti desde muy pequeños, con mención tras mención del dj del evento hacia mis hermanos Juan y Borja, ya rompen la pista de baile entre bajadas y subidas con las piernas. También se apuntan, cómo no, mis tios, que les gusta la marcha, y mi padre, sudando como un pollo, que siempre le ha ido la marcha. Eso de que cada vez que escuchamos música te hace vibrar y pasarlo bien o, cómo no, escuchando la música del primo de mi padre Willy Endaya.
Escribiendo esta crónica que he hecho especial en el diario de mof mi enhorabuena a mi primo Jon y a su mujer Paula por este dia tan especial para ellos, y para todos nosotros que lo recordaremos siempre, y a mi tío Mikel y a mi tía Lourdes, al primo Xabier y a su hermana Ane, “eta gora ezkonberriak!!!!!”.